¡Cuántos recuerdos y cuántas historias afloran a mi mente, al pensar en la Semana Santa de mi infancia en Puerto Tejada! Entre todas las vivencias, guardo con especial cariño una anécdota que, aunque hoy suena jocosa, movilizaba a todo el pueblo en un ritual de fe y alegría.
Todo sucedía al tercer día de la muerte de Jesús. Inspirados en el pasaje donde las mujeres encuentran la tumba vacía, el pueblo transformaba la búsqueda del Maestro en una tradición única. Las familias engalanaban las andas de los apóstoles y de las santas mujeres, mientras alguien —con mucha picardía— se encargaba de ‘esconder’ la imagen de Jesús.
Aún puedo ver a los grupos de cargueros corriendo por las calles polvorientas, seguidos por la multitud en un vaivén de fervor y adrenalina. El grupo que lograba hallarlo estallaba en cantos de júbilo, escoltándolo de regreso a la iglesia para celebrar, por fin, la Resurrección. Así transcurrieron nuestros años, entre carreras y fe, hasta que la vida nos llevó lejos del pueblo.
En contraste, la celebración actual, es más, digamos, culta, discreta, aunque conlleva cánticos hermosos y una unión de feligreses en cada templo de la ciudad.
Hoy en día, entiendo, en Puerto Tejada sigue siendo, la Semana Santa, una de las celebraciones más importantes, aunque se ha vuelto más formal y masiva.
Las procesiones siguen vigentes, aunque con una logística más robusta. Las familias que antes preparaban las andas pasaron la batuta a las Juntas Pro Semana Santa o a los grupos parroquiales, pero con la tradición de cargueros. Siguen las rutas desde la Parroquia Principal de la Inmaculada Concepción haciendo su recorrido por las calles, en las cuales se encuentran los feligreses y curiosos observando el desfile de imágenes religiosas.
Si bien es cierto, la carrera de los apóstoles buscando a Jesús, ya no es un hecho, si sigue el sábado de vigilia y el domingo de resurrección como una fiesta total.
La gastronomía no ha cambiado, el consumo de pescado y platos típicos son una atracción turística.
Lamentablemente, el contexto de seguridad en el Cauca ha afectado la afluencia de turismo los últimos años. Sin embargo, los mensajes de los sacerdotes locales hoy están enfocados a la reconciliación y la esperanza.
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