Me ha llamado la atención que la mayoría de las mujeres, en la actualidad, se hacen tatuar las cejas, con esto la profesión de muchas personas que estudiaron medicina, optaron por este tipo de especialización, según entiendo se llama microblading, técnica de maquillaje semipermanente, también existen cursos de micropigmentación, tanto presenciales como en línea.

Con esta inquietud estuve investigando y encontré que, para los años de 1700, algunas de las prácticas de belleza, eran realmente repulsivas, ya que hacían parches adhesivos con piel de ratón para reemplazar las cejas. Afortunadamente en la actualidad existen otras formas de hacerlo.

Existieron muchas formas de maquillarse, cuidar el cabello, los dientes etc, en el pasado, bastante desagradables, por cierto.

Aunque en el pasado se practicaron procedimientos poco amables, no es mucho lo que ha cambiado el mundo de la estética. Cuando laboraba en el Tribunal, conocí muchos casos en los cuales se investigaba a médicos que practicaban la lipo, como fue conocida la liposucción, al haber ocurrido la muerte de la paciente poco después de dicho procedimiento, aumento de senos, caderas, también fue causa de reacciones adversas en los cuerpos de algunas damas.

Así que el tatuaje es el menor de los procesos a los que se someten algunas personas para mejorar su apariencia. No solo las mujeres, ya que algunos hombres que no se encuentran cómodos con su calvicie, ya sea mínima o no, según entiendo, “siembran” o hacen un trasplante de folículos capilares de una parte de su cuero cabelludo a la parte donde éste está escaso. Al parecer tiene sus bemoles, se debe tomar antibióticos y cuidarse efectivamente. La verdad, todo es un riesgo.

¿Qué nos traerá el futuro en este sentido? No puedo imaginarlo, pero confío que será mucho más fácil y con mucha tecnología de punta. Algo así como la inteligencia artificial, que colocan el rostro y con un retoque, queda el maquillaje perfecto. Y así será para el resto del cuerpo.

Me pregunto si se llegará el momento de los cuerpos perfectos. De una vida sin enfermedades incurables, en fin, tantas cosas que pueden llegar con los avances de la ciencia y las técnicas de tantos genios que está produciendo la humanidad.

Pero hay algo que, francamente, me causó gracia. Una cajera en uno de los supermercados donde compro, tiene las cejas tatuadas, y se las dibujaron de una forma que parece sorprendida todo el tiempo. Cada vez que le dicto mi número de cédula, me mira y casi siempre caigo preguntándole si hay algún error, porque su rostro me muestra una expresión de asombro, con las cejas arriba de sus ojos, con ese gesto típico de sorpresa. Pero, parece que otra compañera suya fue al mismo salón de tatuajes, pero el dibujo fue diferente, parece molesta, disgustada todo el tiempo. La primera vez que me atendió, le pregunté si estaba molesta por algo y me dijo, con una gran sonrisa, que no, pero la mitad de su rostro estaba realmente expresando lo contrario.