Hace poco leí el drama que ha vivido una mujer natural de Brasil, quien fue adoptada por un americano y fue su peor tragedia por los abusos a que fue sometida, situación que la convirtió en una joven delincuente y al llegar a la edad de 45 años, más o menos y los cambios de gobierno de los Estados Unidos, fue devuelta a Brasil, sin familia, sin idioma, sin nada, aparentemente con problemas sicológicos.
Pienso que muchas de las personas que han sido devueltas a sus países con los cambios en el sistema de migración americano, se encuentran totalmente desubicadas, llegando a un entorno que para muchos es totalmente desconocido y como la protagonista del problema que les mencioné arriba, no saben ni siquiera el idioma de su País de origen.
Recuerdo, de pequeña que la palabra orfanato era una especie de tabú, se temía a ese lugar. En casa de mis padres, tuvimos tres niñas que procedían de un orfanato dirigido por las hermanas Vicentinas o de San Vicente y una religiosa de nombre Sor Clara Sánchez, se hizo muy amiga de mi madre, quien le colaboraba de alguna manera a esa institución. Esta religiosa que menciono, agradecida, le mandó a una de las niñas que estaban en dicho lugar, para que sirviera en nuestra casa. Estuvo algunos años con nosotros, de nombre Oliva, pero cuando hacía algo mal, reaccionaba con verdadero temor y pánico, rogando no le dijeran a Sor Clara. Mi madre jamás informó de fallas humanas de esta mujer, ni de otras dos que tiempo después la misma monjita nos llevó.
Pero siempre me quedó mal sabor de la reacción de estas niñas, una de ellas especialmente, se atrevió a contarme, quizás porque yo era la más pequeña de la casa y me convertí en su amiga para jugar, los castigos que recibían, lo exigentes que eran las monjitas en el orfanato, con la limpieza, la cocina, etc. Ya que les daban una preparación básica para que trabajaran como empleadas de servicio doméstico.
En Colombia funciona ahora el Instituto de Bienestar Familiar y casas de hogar, que busca proteger menores en estado de vulnerabilidad, pero no sé cómo es la protección que reciben los menores que llegan allí.
También sé que hay un hogar en donde reciben a mujeres en estado de embarazo y que se encuentran desamparadas, muchas de ellas con la intención de entregar a su hijo para adopción.
El caso es que estoy viendo una serie “Will Trent”, policiaca estadounidense, siguiendo al agente especial de la oficina de investigación de Georgia, hombre que fue abandonado al nacer y creció en el sistema de casas de acogida. Reflejando todo un drama que lo convirtió en una víctima del maltrato en los hogares en donde fue llevado, quedando marcado con cicatrices en su cuerpo y en su carácter. Sin embargo, fue capaz de superar su pasado y se convirtió en un hombre de bien.
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